Erupción del volcán Puyehue – Sexto día

Erupción del volcán Puyehue – Sexto día

Hoy amaneció más o menos como ayer: viento, lluvia intermitente, mucha ceniza volando, olas en el lago, piedra pómez en las playas, etc. También se retomaron las clases y la actividad estatal y bancaria, así que me tocó ir a trabajar para empezar a ser algo más útil que solo postear fotos. El volcán se está calmando y eso se percibe en las imágenes satelitales donde la pluma es cada vez más tenue.

Y es esta recuperación de la normalidad en donde podemos levantar la cabeza y ver que la Línea Sur la está pasando mal otra vez. Es, seguramente, una de las zonas de la Argentina más duramente castigadas por estos eventos. Es donde se registran las menores temperaturas del país, donde una nevada aisla pueblos y mata animales, y donde han quedado cubiertos por ceniza por segunda vez en tres años. La erupción del Chaitén afectó la zona de Esquel a Jacobacci y la del Puyehue afectó de Bariloche a Jacobacci, además de todo el sur de la provincia del Neuquén. Las ayudas para la zona de Jacobacci se demoran en llegar porque los caminos, todos de tierra, están cubiertos por una capa de polvo abrasivo de 10 centímetros y esto dificulta el tránsito de los camiones. El primero que iba con ayuda se fundió al llegar por el esfuerzo que hizo. Esto me hizo pensar en algo que no contemplé el otro día:

Logistica: Argentina desde el regreso de la democracia en 1983 ha ido relegando el papel de las fuerzas armadas a distintas tareas humanitarias alrededor del mundo, aportando poco fronteras adentro. Pero desde 2003 la política oficial ha sido directamente la de reducir a las fuerzas armadas a un mero valor simbólico cuya mayor actividad es desfilar en las fechas patrias. En la teoría es muy lindo, pero en la práctica el ejército tiene una utilidad que no fue reemplazada por ningún organismo civil: la actuación en catástrofes. Los vehículos militares, en especial los camiones, están diseñados y construidos para transitar en condiciones de combate en cualquier clima del mundo. En una situación como la de la Línea Sur poder disponer de camiones militares evitaría muchísimos contratiempos. Hay almacenados alimentos y forrajes que no pueden distribuir por la falta de vehículos apropiados. Y no solo con camiones, hoy por hoy Argentina no cuenta con helicópteros para poder evacuar y transportar cargas pesadas, tal como sí tienen nuestros países vecinos donde pueden encarar una evacuación de emergencia a gran escala. El problema de logística en situaciones de emergencias como ésta, es simplemente deplorable.

Crisis económica: el cierre del aeropuerto es por tiempo indeterminado, por más que públicamente digan que se verá en la marcha. Por el Chaitén el aeropuerto de Esquel estuvo cerrado por seis meses y no es irreal pensar que acá podría pasar lo mismo. Es posible que Aerolíneas Argentinas sea el primero en retomar las rutas porque si todavía queda ceniza en suspensión y se dañan los motores, al final lo pagaremos entre todos. Las empresas privadas, principalmente LAN y TAM, no volarán hasta tener todas las garantías de cielo limpio. LAN casi pierde un avión hace tres años porque no le advirtieron que el cielo a Bariloche estaba cubierto por una fina capa de ceniza. Si bien por ahora no se habla abiertamente, muchos consideran que por esta razón en este invierno habrá una no-temporada. Claro que una vez despejados los caminos y asentado el polvo los turistas vendrán a Bariloche, Villa La Angostura y San Martín de los Andes, en la realidad ésto será solo un paliativo. El turismo que más dinero deja viaja en avión, y sin aviones estos pasajeros no vendrán. Tampoco esperarán a que mejoren las condiciones sino que optarán por otros destinos. Esta caída en la actividad ya se siente en la caída de reservas, en agencias de turismo que no abren y en muchas empresas que no están llamando a los empleados temporales. Los próximos meses serán muy duros económicamente para nuestras ciudades.

Y para rematarla con la mala onda, hoy en la versión impresa del diario El Cordillerano, en la página 6 leo este bocado:
«La presidente, Cristina Fernández, minimizó los efectos de las cenizas en el sur por el volcán Puyehue porque lo ocurrido con el Hudson en 1991 en Santa Cruz «fue mucho más grave». «Yo les pido a todos, sé que es molesto, sé que trae temor y más que nada es psicológico todo lo que sucede», dijo.»

Disculpen, pero más idiota no puede ser. Nunca hay que minimizar así el sufrimiento de otro, porque siempre vamos a encontrar algo que esté aun peor. Además esta erupción afectó de manera directa a unas 200 mil personas, muchas más que en Santa Cruz en 1991, y ocasionará un perjuicio económico directo e indirecto a casi todas esas 200 mil personas. ¿Y es psicológico? ¿Por qué no viene y palea un poco de arena y polvo a ver si es psicológico?

Y al lado del bocado, éste otro:
«El viceministro de Desarrollo Social, Sergio Berni, y el senador Miguel Pichetto transmitieron ayer en Bariloche el respaldo del Gobierno nacional ante la emergencia del volcán chileno, y llevaron un subsidio por un millón de pesos para Bariloche y otro de 10 millones para la zona rural de Río Negro.»

¿Once millones de pesos? ¡LPMQLP! Para evitar que la General Motors deje a mil obreros en la calle el Estado Nacional le dio un subsidio por 70 millones de dólares. Acá estamos hablando de decenas de miles de personas que perderán su trabajo, sus animales y/o su hogar. ¿Y entregan solo 11 millones de pesos? Es la misma cantidad de dinero que consumió Fútbol Para Todos el último fin de semana. O es también el dinero que ahorró Aerolíneas por no volar estos dos últimos días, ya que se lleva más de un millón de dólares diarios de subsidios. En lo personal, me parece indignante.

Bueno, para los que sufrieron leyendo hasta acá, les dejo algunas fotos que saqué hoy:

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