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Erupción del volcán Puyehue – Día 184

Domingo, diciembre 4th, 2011

¡Cumplimos seis meses de erupción!

Ciertamente no esperábamos que fuera a durar tanto. La erupción arrancó antes del invierno y hasta los más pesimistas creíamos que terminaría antes de la primavera. Los políticos, en el otro extremo, pronosticaban que no sería problema de más de dos o tres semanas. ¡Manga de ilusos! Lo malo es que mucha gente les creyó y lo peor es que muchos funcionarios se agarraron de eso para no aprobar ayudas prometidas. Desde un primer momento se minimizó el asunto y aun hoy, después de seis meses de erupción ininterrumpida, se siguen pateando las ayudas y escondiendo los problemas. No en Bariloche, donde con un poco de cambio de hábitos la vida continúa bastante normal, ni en Villa La Angostura, donde las topadoras siguen cargando arena en enormes camiones y de a poco regresa el verde al paisaje. El problema son los alrededores, los parajes aislados y olvidados donde los animales se mueren por la falta de agua y comida, la gente se encierra en sus casas durante las interminables tormentas de polvo, sin estadísticas de afecciones pulmonares, daños a la vista, cambios en la calidad de vida, escolaridad alterada y un largo etcétera.

Pero eso lo desarrollaré más adelante. Hoy tengo otras cosas para mostrar. Hace una semana, casi en concidencia con estos seis meses, cruzamos a Chile y pude ver y fotografiar un paisaje casi surrealista, con bosques a medio camino entre un otoño-invierno y un incendio.

En ese lugar, cerca de donde sale el sendero a la cascada de Santa Ana, me metí dentro del bosque para satisfacer la curiosidad. Empecé pisando con cuidado, temiendo enterrarme en la arena, pero la verdad es que el suelo es muy compacto. Tal vez sea porque está saturado de agua o la mezcla de distintos tamaños de ceniza logró una masa bastante dura sobre la que se puede caminar con seguridad.

Y adentro del bosque recordé la sensación de estar en medio de un bosque quemado, monocromático y silencioso.

En Chile pude ver lo que me habían contado mis compañeros de trabajo, aunque las nubes de lluvia no dejaban ver mucho. En cercanías del volcán, entre 15 y 20 kilómetros del cráter, los árboles han perdido las hojas o las tienen de color marron, como si estuviéramos en otoño. En Chile la mayoría de los árboles son perennes, el siempreverde valdiviano es muy característico y por eso ver un paisaje amarronado llama mucho la atención aun cuando en el suelo hay menos ceniza acumulada que en el paso.

Todavía se estudian las causas, pero las sospechas pasan por la lluvia ácida que podría estar cayendo de manera casi continua por estos meses, por cambios en la química del suelo, por asfixia de las raíces con la ceniza compactada o incluso por la caída de la ceniza caliente en el primer día. Seguramente no haya un único culpable sino que sea una combinación de factores, como suele suceder en eventos de esta complejidad.

Y para cerrar, las imágenes satelitales de hoy, con la pluma que estuvo dirigiéndose al norte y que a última hora se dejó ver en el horizonte, cuando las nubes de tormenta se fueron dispersando.

El cerro Lopez NO ES un volcán

Miércoles, junio 18th, 2008

Hace unos días alguien me preguntó si el Lopez explotaba o no. Primero pensé que era una broma, después resultó que me lo preguntaba en serio considerando que trabajo en el área de medio ambiente. Y le respondí que explotar no, pero que se va a desarmar, tal como lo ha estado haciendo por 10 millones de años.

El Lopez, como todos los cerros que nos rodean en 50 Km a la redonda, son el resultado de plegamientos tectónicos. La cordillera de los Andes existe por una de las fallas geológicas más extensas del mundo, donde la placa de Nazca (bajo el océano Pacífico) se hunde bajo la placa de Sudamérica, a la que levanta un poco, que en términos humanos son varios miles de metros.

Como cuando levantamos un poco de tierra con la pala, toda roca que se comprime y se levanta se resquebraja y acomoda. En lo que a respecta a las montañas, las grietas son las fallas que normalmente mencionamos y aparecen en los mapas geológicos. Estas fallas pueden ser locales o extenderse sobre cientos de kilómetros. El Valle Central de Chile es una falla larguísima donde la cordillera de la Costa se separa de la cordillera de los Andes. En el otro extremo tenemos pequeñas fallas que solo parten algún cerro por la mitad.

El cerro López no tiene una sino dos fallas, tal como muestra el mapa geológico del SEGEMAR. Básicamente el Lopez es un cerro de dos formaciones geológicas diferentes que se ha elevado por las presiones internas y que, por la fuerte pendiente de sus laderas, se rompe y desmorona. Cualquiera que haya caminado sobre éste u otro cerro de las cercanías puede atestiguar que TODOS los cerros están conformados por rocas quebradizas y por donde se mire o camine, hay rocas fragmentadas. ¡Incluso un cerro tiene por nombre “Piedra Frágil”!

Esto que sucedió con el Lopez no es raro y seguirá ocurriendo porque así es la cordillera. Sí, puede que los temblores provocados por el volcán Chaitén hayan sacudido las entrañas de las montañas y precipitaron fracturas pendientes de hace rato. Ahora nos “alarmamos” porque esta avalancha da contra la ciudad, pero en el verano veremos cuántas de estas encontraremos adentro en los valles. Paisajes como el de la foto no serán raros. Esta la saqué en Diciembre de 1999 desde el refugio Jakob. No había volcán y ni terremotos y sin embargo se cayó una roca y causó un lindo impacto. A eso le decimos “Naturaleza”.

En un próximo post hablaré del Tronador, otro de los mitos de fábula del cual circulan demasiadas mentiras urbanas.

Imágenes satelitales de la erupción del volcán Chaitén

Viernes, mayo 9th, 2008

Alguno se habrá enterado de que un pequeño volcán del que nadie sospechaba nada, ni siquiera los que vivían cerca, se le ocurrió despertar y largar un montón de ceniza. En este album en Flickr puse algunas imágenes satelitales que muestran cómo se va desplazando la pluma de ceniza, como para entrar (o no) en pánico. Iré agregando a medida que vaya consiguiendo más imágenes.

Sobre una tala de árboles

Sábado, abril 21st, 2007

El pasado martes 17 de Abril pudimos enterarnos de la noticia de que un coihue había caído sobre una casa a raíz del fuerte viento del fin de semana anterior. La causa del daño fue un apeo masivo de árboles en un predio vecino que generó que los coihues, crecidos en un bosque cerrado, quedasen expuestos al viento. El coihue si crece solo es un árbol fuerte, pero en un bosque está amparado por los otros coihues y “todos se cuidan la espalda”, por decirlo de una manera mas bien metafórica. Pero esos coihues son frágiles cuando quedan expuestos por las talas y entonces es cuando la gente sufre las consecuencias en sus propiedades.

Escribí un comentario al diario que tuvo un complemento en otro comentario. Nuestros dardos fueron hacia el subsecretario de Planeamiento, que fue directamente señalado en otra nota, ya sin medias tintas.

Me siento bien cuando veo que somos unos cuantos los que opinamos de manera similar y no tenemos reparo en señalar responsables. Por que sí, yo también considero que Raúl Ferrari es una persona incompetente en el cargo que tiene asignado.

Y lo digo así, sin medias tintas.