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Día: 11 noviembre, 2006

La inaplicable cota 900

La inaplicable cota 900

Hace poco más de 30 años se hizo un estudio geomorfológico y se determinó que era poco prudente construir sobre la cota de 900 metros sobre el nivel del mar. Esa prudencia no solo nunca se aplicó sino que en muchos casos fue evitada en función de vender bosque y paisaje. Es así que hoy vemos con cierto temor cómo se construye cada vez más alto en el cerro Otto, desforestando las laderas, abriendo calles y viendo bajar cada vez más barro con las lluvias. De manera recurrente se retoma el tema de aplicar la prohibición de construir por sobre la cota 900. En estos días estamos pasando por una de estas etapas donde todos somos geólogos y opinamos. Y no pienso ser la excepción.

Pero vamos a los hechos. Como trabajo con mapas me resulta inevitable recurrir a ellos. Entonces se me ocurrió algo muy simple: ¿por dónde pasa exactamente esta línea imaginaria que determina el bien y el mal? Y entonces me puse a ver y descubrí algunas cosas que resumo en las siguientes imágenes:

Si prestamos atención podremos ver que la cota 900 pasa prácticamente por el medio del casco urbano, quedando buena parte de la ciudad por encima de este límite. Lo mismo sucede con Villa Catedral. Veamos con un poco más de detalle el faldeo Norte del cerro Otto.

Si aplicamos la división en la cota 900 deberíamos dejar de construir por sobre la Pampa de Huenuleo, barrio Jardín Botánico o Villa Catedral, por poner algunos ejemplos. Una parte de la Avenida de Los Pioneros está incluso sobre la cota 900, lo mismo que las rutas 258 y 40. Viéndolo así surgen algunas preguntas. ¿Está mal construir en Frutillar? ¿Es zona de riesgo el barrio Cooperativa 258? ¿Debemos prohibir construir en Catedral? ¿Es más segura la barda del Ñireco, que está por debajo de la cota, lo mismo que Península San Pedro? ¿Las 400 Viviendas nunca debieron de construirse? Ese es el problema de tomar algo arbitrario. Alguien justificará que la cota debe aplicarse solo al cerro Otto. ¿Entonces el barrio Cipresales no entraña los mismos riesgos?

Considero que debe tomarse otro parámetro para limitar las construcciones. Si el problema son los derrumbes, éstos ocurren siempre que haya una pendiente. A mayor pendiente, mayor riesgo. Coincidentemente a mayor pendiente también mayores costos de construcción, mayor dificultad para abrir y mantener calles, llevar servicios y acceder en situaciones de emergencia. ¿No deberemos pensar más en esto? Veamos el siguiente mapa de pendientes:

Se ve claramente que hay lugares por debajo de la cota que no son apropiados para construir. Pendientes entre 13 y 20 % (en amarillo) están ya en una franja de cuidado, pendientes entre 21 y 30 % (en naranja) están al límite de lo aceptable. La barda del Ñireco está en este segmento, lo mismo que buena parte de la costa del lago hasta Puerto Moreno y barrio Cipresales. Casi toda la península San Pedro, el cerro Runge, Pinar de Festa y casi todo el cerro Otto está por encima del 30% de pendiente, prácticamente un suicido orográfico. Para enfatizar lo que todos sospechamos, el relieve en el sector Este de la ciudad es mucho más ‘amigable’.
Entonces creo que debemos empezar a planificar tomando éste y otros factores (como vegetación y suelo) para ir componiendo las zonas a desarrollar. Hay que hacer como en muchas partes del mundo donde se construye en las áreas planas y se dejan intactas las áreas con fuertes pendientes. Estas bien podrían declararse áreas verdes para compensar el desarrollo urbano. De esta manera tendremos calles transitables, casas estables, erosión controlada y un paisaje medianamente controlado. El resultado final será más seguro y confortable para todos.

Y por supuesto, no dejemos que la especulación inmobiliaria y la presión de ‘no hay lugar para construir’ avasallen con estos intentos de ordenar el desarrollo. Dejemos de cometer errores.