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Categoría: Fotografía

Anecon Grande

Anecon Grande

Entre los días 9 a 11 de Octubre pasado subimos al Anecon Grande, una montaña de 2023 msnm en plena estepa patagónica que sobresale e impone presencia desde muy lejos. Durante años lo vimos desde el Catedral, Bella Vista, Challhuaco, Ñireco, López, siempre como una silueta en el horizonte. Recién ahora se combinaron unos cuantos factores y pudimos ir los tres hermanos y dos amigos más.

El acceso es por ruta Nacional 23 hasta Clemente Onelli, y de ahí por ruta Provincial hasta la vivienda de Teresa Prafil. El camino termina en su casa, no hay forma de perderse. Ahí acampamos y al día siguiente salimos temprano. Tardamos tres horas de caminata tranquila hasta llegar a la base del cerro y dos horas más hasta la cumbre. No es un cerro complicado en lo técnico y alcanzando los 1500 msnm ya se tiene una vista increíble de la cordillera y de toda la estepa patagónica que nos rodeaba. El clima ayudó mucho, sin viento y con unas pocas nubes muy altas. Arriba suele soplar muy fuerte pero no fue en nuestro caso, con lo que pudimos ver un paisaje que se extendía por cientos de kilómetros en todas direcciones.

Estuvimos dos horas arriba, suficientes para disfrutar del Sol y del paisaje. El regreso no fue mucho más rápido porque nunca paramos de turistear, fue un paseo integral por la estepa con ascenso a una montaña por más interesante. Ahora que sabemos de qué se trata, seguramente regresaremos pronto.


El trackeo de la recorrida. En rojo el ascenso y en amarillo el descenso. La ruta «normal» para subir y bajar es la amarilla y en teoría se tarda dos horas en la aproximación, si no se hacen paradas turísticas como hicimos en abundancia.

Participando en el Mes de la Fotografía 2010

Participando en el Mes de la Fotografía 2010

Para cerrar (de momento) la serie de muestras de este año les cuento que estoy participando de la exhibición fotográfica «Agua», en la sala Frey del Centro Cívico. Junto a otros 12 fotógrafos exponemos distintas visiones del agua, como protagonista o como marco de la composición. En mi caso puse dos fotos que, a la inversa de lo que suelo sacar, congela esos momentos de salpicadura cuando arrojamos una piedra a un lago. Llamé al par «Solidificaciones»:


También, aprovechando la oportunidad, estrené mi más reciente video hecho con fotos sueltas (ampliando las dos expuestas) y un montón de secuencias de arroyos y cascadas y dos de nubes:

Agua from Daniel Barrios Lamunière on Vimeo.

Muestra de montaña – Conclusiones

Muestra de montaña – Conclusiones

Hoy desmontamos la muestra con cierta mezcla de satisfacción por haber terminado y una sensación amarga por los traspiés que tuvimos. En el desarmado nos acompañaron unos amigos que pasaron a saludar un rato e incluso nos ayudaron con el despegado de las cintas, esta vez sin cometer tristes equivocaciones.

En general todo este proceso termina con un fuerte saldo positivo. Hace un año no tenía idea de cómo montar una muestra. Haber participado del verArte me ayudó a comprender unas cuantas cosas y hace cuatro meses, cuando acepté la sala, sabía que tendría que recorrer un largo camino. Y fue más largo de lo que había imaginado en ese momento. De no haber sido por mi novia Mariana, dudo mucho de haberlo logrado con la complejidad y el alcance que tuvo la muestra. Cada vez que me sentía al borde de un abismo, Mariana me empujaba (y, bueno, así es como aprenden a volar las aves). En estos cuatro meses aprendí a encarar un proyecto bastante grande y ambicioso, a conseguir esponsors (aunque admito que esos los consiguieron Mariana y mi madre), preparar un ágape y enfrentar imprevistos. También depuré técnicas de edición digital de fotografías en gran escala (la gigantografía del Tronador era un pesado archivo de 2 Gb que tenía mi computadora al límite), como también digitalización y recuperación de negativos, algo que me servirá de mucho con el gran archivo fotográfico personal y familiar.

Según me comentaron colegas fotógrafos, la muestra resultó muy buena y muy grande en extensión. Para ser la primera muestra que encaro, tal vez fue demasiado ambiciosa (no era mi plan original) pero por mi parte estoy satisfecho de haber logrado algo que me reconocieron de muy buena calidad. Y eso es importante. Para las próximas muestras, que las habrán, seguramente corregiremos detalles y seremos menos inocentes cuando tratemos a los entes gubernamentales.

Agradecimientos

  • Mariana Torrontegui, que me ayudó en todo y siempre creyó en mi.
  • Omar alias Cuervo, que me ayudó a cargar el equipo con el que saqué las fotos con las que armé la gigantografía del Tronador.
  • Mi madre, que el momento en que mis fuerzas flaqueaban y mi mente colapsaba, tomó su agenda y nos dio una ayuda tremenda.
  • Florencia, que nos orientó para encarar los auspicios.
  • A los que nos ayudaron económicamente:
    • Sandra, de Bar y Bares.
    • Nahuel Alonso, del refugio Frey.
    • La gente de Este-Pub, por medio de la vidriería 25 de Mayo.
    • Librería Cultura.
    • Scandinavian.
    • Chocolates Frantom.
    • Grisú.
    • Tino y Nahuel, de Refugio Segre.
  • Ivo y Amanda, que nos mantuvieron hidratados en el ágape.
  • Laura y Malvina, que hoy nos ayudaron a despegar las cintas de las gigantografías.
  • Al Diario Digital, que nos bancó con unas cuantas notas que despertaron mucho interés en la gente y que lamentablemente no pudimos cumplir:

Desagradecimiento

A la Comisión Organizadora de la Fiesta de la Nieve, que no solo nos echó de una sala que la Subsecretaría de Cultura me otorgó hace cuatro meses, sino que llenó el Centro Cívico (y la ciudad también) de carteles de la muestra de Gabriela Herbstein. Si esta mina me parecía un hype empalagoso, ahora me cayó peor por la desmedida bola que le dieron acá. No es que me mande la parte de artista celoso, pero es que durante estos días pareciera que el arte en Bariloche desapareció, porque para ciertos medios tradicionales solo existió la Fiesta de la Nieve y nada más. La inauguración del verArte 7, el domingo 8, se retrasó casi una hora porque la sala Frey estaba cerrada y no podían conseguir la llave. Pero, bueno, fue la misma noche donde el show central empezó 75 minutos más tarde de lo pactado y los fuegos artificiales se largaron casi dos horas después de lo que indicaba el programa. Como que hubo cierta constancia en este sentido.

Futuro

En su momento tuve un par de sugerencias para que la muestra continúe en otros espacios, así que es posible que regrese dentro de poco. El mayor escollo será reimprimir las gigantografías, que no son nada baratas para nuestros presupuestos. Cuando haya alguna novedad, no duden en que lo haremos saber.

Gracias y hasta la próxima.

Daniel

Muestra de montaña – Segunda decepción

Muestra de montaña – Segunda decepción

Ayer, por esos infortunios que suceden a veces, no pudimos volver a montar la muestra. Habíamos previsto incluso hacer un brindis reinauguración, que tuvimos que cancelar a último momento. Esta mañana fuimos, buscamos y colgamos las fotos sin problemas. Cuando le tocó el turno a las gigantografías, surgió un problema. Uno serio que se originó cuatro días antes.

El jueves pasado, como nos estaban corriendo de la sala, me ayudaron dos empleados municipales a desarmar la muestra. Descolgar las fotos fue rápido y fácil, pero las gigantografías eran otra historia. Estaban pegadas con cinta adhesiva de doble faz en todo su perímetro. Habíamos hecho eso porque debían durar 10 días ahí y después veríamos qué hacer con ellas. Despegarlas de los paneles fue sencillo, lo mismo que despejar del papel uno de los dos tipos de cinta que usamos (habíamos tomado la precaución de preparar el papel con cinta común, para simplificar este paso). EL otro tipo de cinta, la que sostenía las gigantografías, era más difícil de despegar. Requería tiempo y paciencia, así que le asigné ese trabajo a un muchacho para que sacara las cintas de las Torres del Paine, mientras yo me dedicaba a despegar y sacar las cintas del Tronador. Mientras hacíamos eso empezaron a entrar muebles e incluso se instaló una banda de músicos en franco descanso. Cuando terminé con Tronador, pregunté por las Torres del Paine y me respondió que ya estaba listo. Ante el apremio enrollamos todo y llevamos las fotos a la oficina de la Subsecretaría de Cultura, donde estuvieron hasta hoy.

Pero resulta que el empleado municipal que trabajó sobre las Torres del Paine no despegó todo el perímetro de la gigantografía, sino que dejó la cinta inferior y una lateral. En el apuro no tuve tiempo de comprobar esto y resultó que la cinta lateral se pegó sobre el Tronador y la inferior se pegó en la base de las Torres. Cuando reclamamos esto ante Cultura, como un desenlace de una larga cadena de fallas municipales, solo recibimos una simple excusa: que el empleado municipal se encarga de montar y desmontar escenarios y que me había ayudado de onda, sin saber cómo se desmonta una muestra artística. Cinco veces escuché esa excusa en no más de 10 minutos de discusión. Ante esta pared, montamos las gigantografías con las cintas visiblemente pegadas. Pese a que se había hablado de una compensación en tiempo por los días que me habían sacado, yo ya había tomado la decisión de retirar la muestra el próximo jueves, el plazo original.


La gigantografía del Tronador con la cinta pegada verticalmente sobre el costado derecho.


Un detalle del daño en la impresión. Pegué una cinta encima para evitar una rotura mayor.


Detalles de la cinta pegada en la gigantografía de Torres del Paine. Afortunadamente fue sobre el borde inferior, así que no se pierde mucho de la imagen.

Cuando montamos la muestra, existía la ilusión de que alguien se interesara en las gigantografías. Con la venta de una de ellas podríamos haber pagado los costes de la muestra. Ahora eso quedó deshecho. No solo por las cintas pegadas, sino que el enrollado y desenrollado y tener que trabajar con las gigantografías sobre el suelo sucio porque no había una mesa disponible hizo que se vean desgastadas. Cuando termine la muestra las recortaremos y tendremos como posters, pero lejos quedó esa impresión espectacular que nos sorprendió hace una semana, cuando vimos las gigantografías montadas en los paneles. Muy decepcionante.