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Atardecer en el Pacífico

Atardecer en el Pacífico

Nunca había visto un atardecer en el océano. Vi unas cuantas en el Atlántico y unas pocas en el Mediterráneo, pero siempre de espaldas al mar, con el Sol ocultándose en el continente. Tampoco soy muy asiduo de las costas marinas. La última vez que me acerqué al mar, sin bajar a la playa, fue en 2008, en el PN Monte León. La última vez que llegué al agua fue en 1994, en el Mediterráneo, en invierno (llevaba botas).

Con este trasfondo histórico decidimos ir a Chile con el propósito de llegar al mar y ver el atardecer sobre el océano Pacífico. Desde Bariloche el lugar más directo es un poblado llamado Bahía Mansa. Está acompañado por dos poblados más, Maicolpue y Pucatrihue. Fuimos a éste último porque en el satélite se veía más playa.

Desde Bariloche son 309 Km y demoramos casi 7 horas en llegar, incluyendo la demora en la aduana. Todo el camino está pavimentado y desde Osorno hasta Pucatrihue la ruta serpentea entre campos y forestaciones que es un espectáculo. No es un camino para hacer apurado, pero sí para los que disfrutan las curvas cerradas y las cuestas con pendiente. Como yo.

A continuación, las fotos. Las primeras imágenes son en el mirador del lago Espejo, apenas se deja la ruta 40 unos kilómetros al norte de Villa La Angostura. Luego paramos en el límite con Chile, donde todavía quedaba algo de nieve de la última tormenta.


Ya en Chile, la parada clásica en el Salto de los Novios y desde ahí un salto hiperespacial hasta un puente que me resultó muy interesante en la vieja ruta de acceso a Pucatrihue.


La costa cae de manera muy abrupta al mar y eso genera un paisaje muy interesante. Por un lado, la ruta corre un buen trecho sobre un terraplén de roca construido directamente en el mar, y por el otro las casas parece que se están por caérsenos encima de lo empinado que es el terreno donde están levantadas.
Pasando el pueblo el camino sube a un cerro por un camino muy empinado pero en buen estado y desde arriba se tiene una muy buena vista de la costa.

Si bien las nubes no permitieron ver al Sol ocultándose tras la línea del horizonte, igual valió la pena. Para la próxima tal vez vaya con más tiempo.

Primera nevada del 2016

Primera nevada del 2016

Este fin de semana tuvimos la primer nevada importante del año. Y por «nevada importante» me refiero a que la nieve sobrevivió al mediodía. Esto y que el límite fue bastante bajo en altitud nos permitió poder salir a pasear un rato al cerro Otto.


Erupción del volcán Calbuco – Noveno día

Erupción del volcán Calbuco – Noveno día


Bien, tardó una semana pero al fin llegó el esperado Tercer Pulso Eruptivo, una liberación de energía que los geólogos sabían que estaba dando vueltas por las entrañas del volcán. Habían estimado que sería por la mañana del jueves 23. No sucedió, pero desde entonces había estado saliendo una pluma bastante débil pero que sin embargo iba liberando energía. Hoy a las 13, una semana y siete horas después de lo esperado, la montañana vibró y explotó de nuevo. Bah, nunca había dejado de emitir ceniza, solo que ahora iba más fuerte.

La columna alcanzó los 3 kilómetros de altura y rápidamente descendió hasta los 2 Km. Los pulsos anteriores habían estado entre los 10 y 15 Km, por lo que la diferencia de magnitud fue importante. Y esta vez, como no había ocurrido hace una semana, la pluma tomó la dirección Sudeste que toman casi todas las plumas volcánicas.

Al atardecer se llenó de cenizas el horizonte. La deducción obvia era que la pluma había torcido hacia Bariloche, pero resultó que era ceniza levantada por el viento. En la panorámica desde la playa del Ñireco se puede ver que sobre la ciudad está menos denso y al fondo y hacia el Norte no se llegan a ver las montañas. Esto hizo que tuviéramos un atardecer muy interesante.


Erupción del volcán Calbuco – Octavo día

Erupción del volcán Calbuco – Octavo día

Hoy, al igual que ayer, amaneció con niebla que levantó y se convirtió en un día espectacular. Pero a diferencia de ayer, al caer la tarde apareció ceniza probablemente levantada por el viento (porque la pluma es muy tenue) y cubrió el horizonte de un gris compacto.